INFORMACIÓN SOBRE LA TRAYECTORIA PROFESIONAL DE BENJAMÍN MANUEL JERÓNIMO, GALARDONADO CON EL PREMIOEDELSTAM 2014:

 

Benjamín nació el 31 de Marzo de 1953, y pertenece a la comunidad Maya Achí en Guatemala. Proviene de una familia campesina humilde que trabajaba en la agricultura para ganar su sustento. Su comunidad era consciente del conflicto armado por el que atravesaba su país, lo que formaba parte de su vida cotidiana. La familia fu capaz de sobreponerse a aquella situación, inicialmente, porque no era beligerante en aquella confrontación. Sin embargo, a comienzos de los 80’s todos los miembros de la comunidad se vieron involucrados contra su voluntad en el conflicto, porque las fuerzas armadas y los grupos paramilitares comenzaron a señalarles, a pesar de ser civiles, como objetivos militares. Fu entonces cuando comenzaron a llevarse a cabo centenares de masacres contra indígenas Mayas, civiles, inocentes e indefensos.

 

El 18 de Julio de 1982, las tropas del Ejército llegaron a la aldea de Benjamín, conocida como Plan de Sánchez, cerca de Rabinal, en la zona montañosa de la Guatemala rural. Benjamín y su hermano escaparon a tiempo, y se escondieron en el bosque cercano durante horas interminables. Desde allí, presenciaron cómo los soldados mataron a su familia, a sus vecinos, a toda la comunidad, apenas desde 75 metros de distancia. Las tropas llegaron a mediodía, forzaron a los pobladores a concentrarse en la casa de la hermana de Benjamín. Las mujeres que llevaban niños pequeños consigo, fueron obligadas a dejarlos en un espacio abierto, y las más jóvenes, entre 12 y 18 años, fueron conducidas a otra casa diferente del resto de prisioneros.

 

A las cinco de la tarde, los soldados empezaron a disparar en la casa de la hermana de Benjamín. Siguieron disparando hasta las once de la noche. A pesar de ello, algunos prisioneros seguían vivos a esa hora, y los niños, fuera de control, corrían en el patio, gritando. Entonces, los soldados echaron gasolina a la casa y le prendieron fuego. Después, fueron agarrando a los niños uno por uno, los golpearon con fuerza contra el suelo mientras los sujetaban de las piernas, y después los fueron arrojando al fuego.

 

Seguidamente, los soldados se dirigieron a la casa en la que habían recluido a las mujeres más jóvenes. Las sacaron una por una, las violaron, las torturaron, y por último las asesinaron brutalmente. Benjamín y su hermano podían oír los gritos y respirar el olor del incendio. Finalmente, escaparon hacia la montaña en mitad de la noche, y regresaron a la aldea a las ocho de la mañana siguiente.

 

A su regreso, pudieron encontrar que algunas personas que habían sido encerradas en la casa estaban aún con vida, sólo para morir enseguida entre grandes sufrimientos. Entre los muertos estaban la joven esposa de Benjamín y otros catorce miembros de su familia. Sólo veinte habitantes de la aldea sobrevivieron a aquel día terrible, esa masacre inhumana en la que 256 personas fueron aterrorizadas y torturadas hasta la muerte.

 

Benjamín ha luchado desde entonces por su familia y por los vecinos de su aldea, trabaja para la “Asociación para la Justicia y la Reconciliación”, de la que ha sido Presidente, y desde la Asociación ha trabajado recogiendo testimonios para sostener las acusaciones contra los responsables de los crímenes. AJR fue creada en 2000 por hombres y mujeres de 22 comunidades, testigos y supervivientes de 23 masacres, con el propósito de lograr el reconocimiento efectivo de los derechos humanos de las víctimas del conflicto armado interno, para establecer la historia y difundir la verdad de los crímenes cometidos contra la población indígena. AJR está representada en las cinco regiones en las que se cometieron la mayoría de las 623 masacres que han sido registradas. Benjamín ha prestado consejo legal a las 98 personas que sobrevivieron en el área Ixil y que testificaron en el juicio contra el ex General y Dictador Efraín Ríos Montt, en el juicio que se celebró en la primavera de 2003, y que le condenó a 80 años de prisión como responsable de un crimen de genocidio como partícipe en 11 de aquellas masacres. Efraín Ríos Montt asumió el Gobierno y la Presidencia de facto de Guatemala mediante un golpe de estado en Marzo de 1982, y permaneció en el poder hasta Agosto de 2013, cuando fue desplazado por el General y Dictador Mejía Víctores mediante otro golpe de estado. Es precisamente durante ese periodo que tuvieron lugar la mayor parte de las masacres, cuando una gran parte de la población vivía temiendo constantemente por sus vidas, teniendo que esconderse por las noches.

 

Ríos Montt, de 87 años de edad, fue condenado a 80 años de prisión. Sin embargo, igual que muchas otras veces antes en Guatemala, las élites políticas y económicas del país se opusieron a la justicia. Históricamente, es una constante en Guatemala que las personas de los niveles más altos de la escala social han logrado escapar siempre del escrutinio de la justicia. En Mayo de 2014 la Corte de Constitucionalidad ha declarado que el caso de Ríos Monttt fue conducido indebidamente y debe ser parcialmente repetido. La realidad es que muy probablemente el juicio entero debe ser repetido, porque los Jueces que participaron en el primer juicio y dictaron Sentencia no podrán juzgar una segunda vez el mismo caso. En consecuencia, el caso volverá a empezar en Enero de 2015, ante el mismo Tribunal de Alto Riesgo pero con diferentes Jueces.

 

La guerra civil duró 36 años en Guatemala. Más de 200,000 personas fueron asesinadas; la mayoría de ellas (93%) fueron víctimas del ejército y las fuerzas paramilitares del Estado.

 

Motivación: La motivación del Jurado del Premio Edelstam para dar al Sr. Benjamín Manuel Jerónimo el Premio Edelstam es: Benjamín Manuel Jerónimo es un indígena Maya de Guatemala. Las comunidades Mayas, a pesar de constituir la mayoría de la población, han sido explotadas, discriminadas y victimizadas en su propia tierra durante siglos. El peor momento tuvo lugar entre 1960 y 1996. Durante el conflicto armado interno de Guatemala se cometieron terribles violaciones de los derechos humanos. Según la Comisión de Esclarecimiento Histórico (Comisión de la Verdad auspiciada por la ONU) 200.000 civiles fueron asesinados y 50,000 desaparecidos; la mayoría, 83%, eran indígenas Mayas indefensos. El 93% de los abusos fueron causados por el Estado. Después de la firma de los Acuerdos de Paz, nadie fue hecho responsable por aquellos crímenes atroces.
Benjamín consideró que los responsables de los crímenes debían ser llevados ante la justicia. No era una tarea sencilla, puesto que la discriminación, las amenazas, las represalias y la violencia persisten en Guatemala, donde el índice de muertes violentas duplica hoy el de los años de la guerra. Benjamín representa la voz de las víctimas; valerosa e incansablemente ha trabajado en defensa de los derechos humanos, por la verdad y la justicia para las comunidades indígenas de su país, a pesar de las reiteradas amenazas contra su vida. Su empeño y compromiso son un ejemplo, y le recuerdan cada día a la comunidad internacional que la mayoría de los victimarios permanecen impunes.
Trabajando para la Asociación para la Justicia y la Reconciliación (AJR), Benjamín ha conseguido vencer el miedo y romper el silencio, organizar a las víctimas y recoger sus testimonios, jugando un papel esencial para hacer finalmente posible el juicio contra el dictador Efraín Rios Montt, la primera vez en la historia en que un ex jefe de estado ha sido declarado responsable en su propio país del crimen de genocidio.

 

“La Justicia es esencial para nosotros, porque todos somos iguales, tenemos los mismos derechos, todos somos seres humanos y merecemos que se garantice nuestro derecho a la vida con dignidad. Por eso hemos hecho el esfuerzo y liderado esta iniciativa, que casi nos costó abandonar a nuestras familias. Buscamos la justicia para asegurarnos de que estos crímenes no vuelvan a ocurrir nunca. Estamos convencidos de que nuestros seres queridos que fueron asesinados no pueden descansar en paz todavía, que tenemos que hacer algo por ellos, como nos hacen saber en nuestros sueños, para exponer lo que sufrieron y pedir justicia para ellos; y de esa forma, puede que ellos se sientan un poco más felices” dice Benjamín Manuel Jerónimo, el galardonado con el Premio Edelstam 2014.

 

Con este Premio, la Fundación Edelstam quiere llamar la atención de los medios y de la opinión pública sobre la necesidad del coraje extraordinario de individuos como Benjamín, de otras víctimas, activistas, abogados, y unos pocos jueces y fiscales, que arriesgan sus vidas para hacer posible que los responsables de crímenes atroces sean llevados a juicio y declarados responsables ante los tribunales de justicia. En países como Guatemala, en los que las instituciones del sistema de seguridad y justicia son extremadamente vulnerables, cuando no hostiles frente a este esfuerzo, no es sorprendente que la histórica condena del General Ríos Montt por el crimen de genocidio haya sido declarado nula una semana después de ser pronunciada. Cuando las autoridades nacionales no pueden o no quieren hacer justicia a las víctimas por sí mismas, nace una responsabilidad para la comunidad internacional.